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Y el TLCAN sí va

Ciudad de México; 27 de Abril del 2017.-   Durante buena parte del día de ayer, el nerviosismo se desató en los mercados financieros cuando el portal Politico.com difundió la versión de que en la Casa Blanca se preparaba una orden ejecutiva para dar por terminada la participación de Estados Unidos en el TLCAN.

Lo más probable es que dicha filtración haya sido parte de una batalla interna en el gobierno norteamericano.

Hay personajes racionales y pragmáticos, que buscan que la gestión de Trump pueda ser exitosa. Los secretarios de Comercio, Wilbur Ross; del Tesoro, Steve Mnuchin, o de Estado, Rex Tillerson, están entre ellos.

Han sido de los interlocutores usuales de los funcionarios mexicanos, y han diseñado un proceso racional de negociación, buscando esquemas de ganar-ganar, que son los mejores incentivos para negociar.

Pero, al mismo tiempo, hay otros personajes en la Casa Blanca que están más interesados en levantar la deteriorada imagen de Donald Trump al acercarse a sus 100 días en el gobierno, y para ello pretenden cercar y debilitar a los pragmáticos.

Este tipo de personajes, cuyo mejor ejemplo es Steve Bannon, saben cómo llegar a Trump y cuáles son sus fibras sensibles.

En la contienda que sostienen estos grupos al interior del gobierno de Estados Unidos (EU), se soltó el petardo de la filtración y de rebote pegó a los mercados y al peso.

Ya había nerviosismo por las críticas de Trump al comercio con Canadá, y la filtración en Politico.com llevó al tipo de cambio a su nivel más elevado desde el 15 de marzo, habiendo llegado hasta 19.30 pesos, y produjo la depreciación más importante para un solo día desde que tomó posesión Trump.

El ambiente se puso tan tenso que los mercados financieros ni siquiera tomaron en cuenta el hecho de que ayer tuvo su formal deceso el border adjustmet tax (BAT), que fue explícitamente rechazado por el secretario del Tesoro.

No obstante, el plan fiscal de Trump sí puede tener un impacto negativo en las inversiones de empresas norteamericanas en México.

Por un lado, al bajar el ISR corporativo a 15 por ciento, puede haber más incentivos para que empresas de EU inviertan en su propio país en lugar de hacerlo en lugares como México.

Y, al establecer un incentivo fiscal para la repatriación de las utilidades de las filiales de las empresas de EU, también se puede desmotivar la reinversión en países como México.

Hay que recordar que la tercera parte de la inversión extranjera directa realizada el año pasado en México correspondió a reinversiones. Esa es la parte que tiene un mayor riesgo con el esquema fiscal que se propuso.

Por la noche, luego de conversaciones telefónicas con el presidente Peña y con el primer ministro Trudeau, el gobierno de Trump ratificó la intención de renegociar el Tratado y no de salirse de él.

Era lógico que el gobierno norteamericano no fuera a abandonar una negociación que ni siquiera ha empezado. Pero lo relevante es la filtración en sí misma y lo que refleja.

En el día 98, el gobierno de Trump parece funcionar como en el día uno, en medio de contradicciones y desacuerdos.

Ese es quizás el problema más relevante de la negociación que vendrá en el verano.

El riesgo de que un tuit o una filtración dinamiten el diálogo, va a estar latente en todo momento.

 

Enrique Quintana / Twitter: @E_Q_ / elfinanciero.com.mx

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