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Vengo como misionero de misericordia y paz: Papa Francisco

papaCiudad de México; 13 de Febrero del 2016.-  En su mensaje en Palacio Nacional, el Papa Francisco se refirió a los presentes y reiteró que su presencia en México es como misionero de misericordia y paz, pero también como hijo que quiere rendir homenaje a su madre, la Virgen de Guadalupe y al pueblo mexicano.

“Quiero saludar y abrazar al pueblo mexicano en sus múltiples secreciones y en las más diversas situaciones que le toca vivir”, expresó.

Señaló que la principal riqueza de México es la juventud, lo que permite proyectar un futuro de esperanzas, pues un pueblo con juventud es capaz de renovarse y transformarse.

“Esta realidad nos lleva a reflexionar sobre la propia responsabilidad a la hora de construir el México que queremos, el México que deseamos ligada a las generaciones venideras, también a darnos cuenta que un futuro esperanzador se forja en un presente de hombres y mujeres justos, honestos, capaces de empeñarse en el bien común, este buen común en el siglo 21 no goza de buen mercado”.

Dijo que cada vez que se busca el camino del beneficio de unos pocos tarde o temprano la vida en sociedad se vuelve un terreno fértil para la corrupción, el narcotráfico, la exclusión de las culturas diferentes, la violencia, incluso el tráfico de personas, el secuestro y la muerte, causando sufrimiento y frenando el desarrollo.

El Papa indicó que una cultura ancestral y un capital humano esperanzador como el de México tiene que ser fuente de estímulo para encontrar nuevas formas de diálogo, de negociación y de puentes capaces de guiarnos por la senda del compromiso solidario.

“Un compromiso, en el que todos, comenzando por los que nos llamamos cristianos nos entreguemos a la construcción de una política auténticamente humana y una sociedad en la que nadie se sienta víctima de la cultura del descaro”, agregó.

Se refirió también a los dirigentes de la vida social, cultural y política, señalando que a ellos les corresponde trabajar para ofrecer a todos los mexicanos la oportunidad de ser dignos actores de su propio destino, en su familia y en todos los círculos en los que se desarrolla la sociabilidad humana, ayudándoles al acceso efectivo a los bienes materiales y espirituales indispensables.

“Esto no es sólo un asunto de leyes que requieran de actualizaciones y mejoras, siempre necesarias, sino de una urgente formación de la responsabilidad personal de cada uno, con pleno respeto del otro como corresponsable en la causa común de promover el desarrollo nacional. Es una tarea que involucra a todo el pueblo mexicano en las distintas instancias tanto públicas como privadas, tanto colectivas como individuales”.

Dirigiéndose al Presidente, aseguró que en este esfuerzo, el Gobierno mexicano puede contar con la colaboración de la Iglesia católica, que ha acompañado la vida de esta Nación y que renueva su compromiso y voluntad de servicio a la gran causa del hombre: la edificación de la civilización del amor.

Se dijo listo para recorrer nuestro País como misionero y peregrino que quiere renovar con el pueblo mexicano la experiencia de la misericordia como un nuevo horizonte de posibilidad que es inevitablemente portador de justicia y de paz.

“Me pongo bajo la mirada de María, la Virgen de Guadalupe, para que, por su intercesión, el Padre misericordioso nos conceda que estas jornadas y el futuro de esta tierra sean una oportunidad de encuentro, de comunión y de paz”, concluyó.

joa

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