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Seis especies animales que el hombre salvó de la extinción

Ciudad de México; 9 de Enero del 2017.-   La destrucción de hábitats, la caza furtiva, la contaminación, el cambio climático: los humanos tenemos muchas formas de llevar a las especies hasta el borde de la extinción. En los últimos años de plano hemos empujado al abismo a algunas especies.

El planeta, dicen los científicos, está parado al borde del precipicio de la sexta extinción en masa, también conocida como la extinción del antropoceno, o también, la que provoca la actividad humana. Ésta es una era en la que la Tierra podría ver cómo borramos de su faz al menos al 75 % de las especies.

Y aunque los humanos desatamos un episodio de extinción que según los científicos no tiene igual en 65 millones de años, la humanidad también ha demostrado que puede deshacer una parte del daño que ha provocado.

En años recientes, los humanos hemos logrado salvar a un perico extraño, a un pequeño zorro, a un extraño tigre, a una tortuga ancestral, a un gorila amenazado y a una cabra montañesa bastante guapa, además de a otras criaturas, de las fauces de la extinción.

“Definitivamente nosotros causamos el problema y estamos tratando de resolverlo”, dice Andrew Digby, un conservacionista que ha dedicado años a la recuperación del kakapu, un loro originario de Nueva Zelandia.

En ocasiones el daño que provoca el hombre es irreparable; pero estas historias de éxito en la conservación de algunas especies ilustran que los esfuerzos para redimirnos tienen un efecto profundo y positivo.

ZORRO DEL ARCHIPIÉLAGO DEL NORTE

Estos pequeños zorros endémicos al Parque Nacional Islas del Canal, un archipiélago ubicado frente a la costa de California tuvo un declive catastrófico a finales de los noventa. La población del zorro, que no es más grande que un gato doméstico, había caído en más de 90 % en cuatro de las seis islas. En la isla de Santa Cruz, en la que alguna vez habían vivido 1,400 zorros quedaban menos de 55. La población en Santa Rosa había caído de 1,780 a 15.

Las águilas doradas eran la peor amenaza para estos pequeños mamíferos, según los científicos. Las aves no eran originarias de las islas y empezaron a llegar a las islas en los 90 cuando el uso del pesticida DDT acabó con las águilas calvas que son animales más grandes.

No había precedentes de depredación del águila dorada, y se consideraba fuera de hábitat porque anteriormente no se habían reproducido en las islas y se veían muy pocas, hasta este momento”, explicó el Servicio del Parque Nacional en su sitio. “Los talones filosos del águila dorada, su ligereza al volar, y con una masa corporal cuatro veces más grande que la del zorro, muy pronto estos fueron una presa fácil”.

El zorro en peligro se agregó a la lista de especies en peligro en 2004, hecho que provocó el enorme esfuerzo concertado para salvar a este animal del precipicio.

Al menos 300 científicos y expertos en conservación, organizaciones sin fines de lucro, y agencias federales y estatales, apoyadas y respaldadas por el Acta de las Especies en Peligro de Extinción, unieron sus esfuerzos para tomar medidas de conservación de la especie que incluían la cría en cautiverio y la reubicación del águila dorada. Finalmente, el trabajo duro tuvo su recompensa.

El Servicio de Pesca y Vida Salvaje de EU anunció en diciembre que la población de zorros de las islas de San Miguel, Santa Rosa y Santa Cruz se había recuperado totalmente, mientras que la cuarta subespecie que estaba bajo amenaza, el zorro de Santa Catalina, “bajó de estar en peligro de extinción a estar en amenaza de extinción”.

Es importante considerar que en 2004 estos zorros tenían 50 % de probabilidades de extinguirse en la década siguiente. Sin embargo, aquí estamos ahora, declarando que tres de las cuatro subespecies se recuperaron y que la cuarta está en camino”, dijo el exdirector del Servicio de Pesca y Vida Salvaje Dan AShe. “Allí está la fuerza (del Acta de las Especies en Peligro de Extinción), no sólo para proteger en papel a animales o plantas raras, sino para fomentar un movimiento de conservación enfocada que tenga resultados dramáticos”.

KAKAPU

El kakapu es un ave extraordinaria. Ha vivido en Nueva Zelandia desde hace millones de años, su evolución es única. No tiene familiares vivos, es el único loro nocturno que no pelea y los científicos creen que puede vivir hasta 90 ños.

Estas aves también tienen unos hábitos de reproducción extremadamente raros. Los machos inflan globos y emiten un sonido parecido al “latido de un corazón” (llamado “bum”) para atraer una pareja, y las hembras sólo se interesan en reproducirse cuando un árbol en particular, el rimu, da frutos y esto sucede cada dos o cuatro años.

“Son raros y chistosos. Son muy diferentes a otras aves”. Digby, científico asesor del Departamento de Conservación de Nueva Zelandia, dijo al Huffington Post. “Si los perdemos, nos vamos a quedar sin nada parecido siquiera”.

Hace algunas décadas esto era casi una realidad. Casi no quedaba ningún kakapu en los años 70, debido a que la gente los cazaba o llevaba nuevos depredadores como perros y gatos.

“Antes los kakapus eran muy comunes en Nueva Zelandia, estaban en todas partes”, dice Digby. “Los exploradores europeos solían decir que si sacudían un árbol caían kakapus de todas partes”.

Cuando a finales de los 70 los conservacionistas investigaban estas aves, encontraron apenas unos cuantos, y todos eran machos. Se dio por un hecho que estaba funcionalmente extinto

Pero entonces, en l980, los investigadores hicieron un descubrimiento extraordinario: cuatro hembras en una isla de la costa del sur de Nueva Zelandia. Se reubicaron a las aves en una isla especial libre de pesticidas y depredadores y el gobierno empezó a tomar medidas diversas para proteger a los loros. En 1990, el Departamento de Conservación de Nueva Zelandia estableció el Grupo de Recuperación del Kakapu y empezó un programa intensivo para monitorear a las aves 24/7. Los pollos se criaban a mano, y los investigadores hicieron un amplio estudio del kakapu y su comportamiento.

El kakapu está ahora en camino a la recuperación. En la actualidad 154 aves viven en islas libres de depredadores y santuarios en donde no existen mamíferos nativos, insectos, ni plantas. Una exitosa temporada de crianza en 2016 consiguió un aumento del 20 % en la población del kakapu.

Digby considera que el compromiso del gobierno de Nueva Zelandia fue el factor más importante para conseguir la recuperación del ave. “En el camino de la conservación, siempre hay una batalla para conseguir fondos,” dice. “Pero somos afortunados porque aquí hay mucho interés. El apoyo del gobierno ha sido increíble”.

El Grupo de Recuperación del Kakapu espera que dos o tres de estas poblaciones de la especie, que aún se consideran en peligro crítico, puedan independizarse en pocos años. El objetivo final, señala el grupo, es conseguir que el loro pueda vivir de nuevo en el continente.

“ALGUNA VEZ PENSAMOS QUE LA IDEA ERA LOCA”, DICE DIGBY. “PERO EL GOBIERNO DE NUEVA ZELANDA ESTÁ CONSIDERANDO HACER QUE EL CONTINENTE QUEDE LIBRE DE DEPREDADORES PARA 2050. ALGO QUE SÍ PODRÍA SUCEDER”.

TIGRE DEL AMUR

Los tigres del Amur, también conocidos como tigres siberianos, alguna vez rondaron la península coreana. Los retratos medievales de la región siempre destacan al enorme felino, algunos de ellos muestran a cazadores enfrentándose al depredador de dientes afilados. Incluso hace apenas un siglo, las islas del sur de la península estaban llenas de muchos tigres siberianos”, dijo el profesor Lee Hang de la Universidad Nacional de Seúl en un boletín de prensa de 2012 en donde habla sobre la historia de los animales de la región.

Pero el tigre de Amur no se ha visto en Corea del Sur desde hace décadas, se cree que los siglos de cacería y de destrucción del hábitat podrían haber llevado a este animal a la extinción a principios o mediados de la década de los 1900. (Se desconoce el estatus en Corea del Norte).

Y no sólo están amenazados los tigres del Amur en Corea. Anteriormente se encontraba en abundancia en partes de Rusia y de China, pero la cacería y otras actividades humanas lo llevaron al borde de la extinción en todas partes. Se cree que en la década de los 40 sólo quedaban 40 tigres del Amur en libertad. La extinción era inminente.

Pero gracias a la intervención de los gobiernos ruso y chino, así como las acciones y el activismo de grupos de conservación, el tigre del Amur tuvo un regreso espectacular en los últimos 50 años, según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (por sus siglas en inglés IUCN). Se introdujeron programas para combatir la caza furtiva y proteger a los animales en Rusia, y en China se dejaron de cortar los árboles en la región en donde viven los tigres. China prohibió el uso de armas a los civiles en los 90, lo que redujo la amenaza de los cazadores.

En 2008, la IUCN cambió a los tigres de la lista de los animales en peligro crítico de extinción a la de peligro de extinción. Hoy en día, aproximadamente 400 tigres del Amur viven en libertad, la mayoría en bosques de Rusia del este. El número de tigres sigue aumentando en el noreste de China también, dicen los conservacionistas.

El año pasado el presidente chino Xi Jinping aprobó un plan para establecer un parque nacional de 15 mil km cuadrados para proteger a los tigres del Amur y a los leopardos.

El compromiso del gobierno chino es un evento crucial para la recuperación de los tigres”, explicó Dale Miquelle, director del programa de Rusia en la Sociedad de Conservación de Vida SAlvaje y experto en tigres, en un E-mail al HuffPost. “Al parecer hay una gran oportunidad para una recuperación dramática de los tigres en el noreste de China”.

Pero a pesar de las buenas noticias, el tigre del Amur todavía enfrenta terribles riesgos.

La caza furtiva sigue siendo la principal amenaza para los tigres, tanto en Rusia como en China (y el resto de Asia), y a largo plazo, la destrucción del hábitat es una gran preocupación. Ambos deben controlarse para que los tigres sobrevivan”, escribió Miquelle. “El castigo para matar especies en extinción en Rusia se incrementó recientemente, pero también tiene recovecos que permiten que los cazadores furtivos se salven de la cárcel. En China, la demanda de partes de tigre, y la creencia de que estas partes son una medicina poderosa es la principal razón de la caza furtiva, y también tiene que enfrentarse”.

GORILA DE LA MONTAÑA

Los científicos descubrieron el gorila de la montaña, un habitante de los volcanes boscosos de África central cuando un explorador alemán encontró y mató con su rifle a dos miembros de esta subespecie en 1902.

Este primer encuentro tan macabro sería una señal de lo que seguiría pasando. La caza furtiva, la destrucción del hábitat, y otros efectos de la vida humana, acabaron con poblaciones enteras del gorila de la montaña. Se cree que a causa de la guerra y de los conflictos de la región en los años setenta menos de 300 de estos animales quedaron en el planeta.

“Existía el temor de que el gorila de la montaña se extinguiría en el mismo siglo en el que se descubrió”, dice Bas Huijbregts, gerente de especies africanas de World Wildlife Fund.

Pero los conservacionistas, con el apoyo del gobierno, trabajaron durante décadas para asegurarse de que esto no sucediera. Hoy en día, al menos se pueden encontrar 880 ejemplares de esta subespecie en África central. Casi la mitad de ellas se encuentra en las montañas Virunga, que se extiende a lo largo de las fronteras de Ruanda, Uganda y la República Democrática del Congo.

Según Peter Zahler, Director Regional de Asia de la WCS, lentamente, pero siguen creciendo en número continuamente.

“Aunque la cantidad (de gorilas de la montaña) no sea impresionante, el sólo hecho de que todavía existan y que además aumenten en número, es un ejemplo real de una historia de éxito de conservación a pesar de tener todo en contra”, dijo Zahler.

Grupos de conservación como WWF y la WCS desempeñan un papel importante en la protección del gran simio desde hace décadas, en labores que van desde el trabajo con los gobiernos de cada país para mejorar la planificación del uso de suelo y combatir la pérdida de hábitats, hasta el abastecimiento de equipo para reforzar el cumplimiento de la ley en los esfuerzos para prevenir la caza furtiva.

En 2015 los activistas celebraron “un momento crucial” para los gorilas de la montaña cuando Ruanda, Uganda y la República Democrática del Congo firmaron un tratado en el que las tres naciones se comprometían a proteger la biodiversidad de las montañas Virunga y específicamente la conservación del gorila.

“La clave para el éxito (en la conservación) es que los gobiernos y las comunidades locales se apropien de la especie”, dijo Huijbregts al HuffPost.

En su último informe en 2016, la IUCN dijo que el gorila de la montaña se estaba recuperando pero que todavía se enfrentaba a muchas amenazas, incluyendo la caza furtiva y los conflictos civiles en las zonas geográficas en donde habita la especie. Este animal todavía está en la lista de peligro crítico.

MARJOR

Los cuernos enormes en espiral del marjor, o cabra falconeri son unos de los más bellos de la naturaleza, pero también contribuyeron significativamente a que esta cabra salvaje disminuyera en número.

La cabra es originaria del oeste de Asia, y la cacería sin control por sus cuernos, que se usan como decoración o con fines medicinales en la tradición china, ha provocado que su población se redujera drásticamente. Por ejemplo, en Pakistán, la cantidad de marjor cayó en 70 % en el siglo 20; en Tayikistán, que alguna vez los tuvo en abundancia, quedaban menos de 350 a mediados de los 90.

Es el trabajo de las comunidades locales en la zona de marjor lo que ha ayudado a cambiar la suerte de este animal.

En Pakistán, de donde es el animal nacional, los grupos locales de conservación y la WCS se han unido para proteger lo que queda del hábitat de esta cabra. Entrenaron a ciudadanos locales para que sirvieran de guardabosques y ayudaran a prevenir la caza furtiva y otro tipo de violaciones a las leyes nacionales de protección de los recursos naturales.

Los expertos dicen que la importancia del marjor puede ayudar a su recuperación.

“La especie es un ícono nacional y el orgullo cultural juega un papel importante en la dedicación con la que los ciudadanos buscan evitar su extinción”, dice Ecology Global Network (Red Ecológica Global).

El mercado internacional de caza de trofeos también hay servido como incentivo en algunas comunidades locales, según indica Zahler de WCS. Un único macho trofeo puede costar más de 50 mil dólares, y en Pakistán, el 80% de ese dinero se otorga por ley a las comunidades. Aunque la caza deportiva regulada como medida de conservación es controvertida y objeto de serios debates, la práctica parece haber funcionado para reducir la cacería local, al menos en Pakistán, dice Zahler.

Los resultados en Pakistán están inspirando a los habitantes de Tayikistán. Un reportaje de 2014 en National Geographic cuenta cómo los cazadores tayikos han dejado de cazar para proteger a las cabras.

“Los guardabosques de estas comunidades arriesgan sus vidas para proteger a estos animales porque saben que si mantienen poblaciones saludables de marjor a la larga obtendrán una recompensa cuando puedan hacer un uso limitado y sustentable de esta especie”, escribió la revista, “Y no nos referimos únicamente a la recompensa financiera, también hablamos del merecido reconocimiento que estas comunidades quisieran obtener por lograr conservar una especie que preocupa al mundo”.

Las poblaciones de marjor ya sobrepasaron los mil en Tayikistán, según un estudio de 2013. Algunas partes de Pakistán han visto un crecimiento de más de 50 % desde 1999, como resultado, la IUCN sacó de la lista de peligro de extinción a casi en peligro al markhor en 2015.

TORTUGAS GIGANTES DE GALÁPAGOS

El 24 de junio de 2012 el mundo lamentó la muerte de George el solitario, la última tortuga de la Isla Pinta. Se calculaba que George tenía alrededor de 100 años y había vivido en la estación de investigaciones Charles Darwin en las islas Galápagos por décadas bajo el ojo observador de los científicos y los expertos en conservación, sus cuidadores intentaron durante años encontrarle una pareja, pero nunca lo lograron.

Aunque los expertos en conservación no lograron salvar a la tortuga de Isla Pinta, sí han tenido un enorme éxito en los últimos 50 años en la recuperación de otra especie de tortuga gigante del archipiélago.

A finales de los cincuenta, los investigadores descubrieron que sólo quedaban 11 de 14 poblaciones de tortugas gigantes originales en los Galápagos. Casi todas estas poblaciones estaban en peligro, descubrieron, la mayoría al borde de la extinción.

Durante dos siglos anteriores, marineros, piratas y marinos mercantes mataron entre 100 mil y 200 mil tortugas gigantes en las islas y habían llevado depredadores como ratas negras. En la Isla Pinzón, por ejemplo, los científicos descubrieron más de 100 tortugas, pero todas eran muy viejas. Las ratas negras acabaron con los huevos y crías durante décadas, y sólo quedaban las tortugas más viejas. Con el tiempo, los adultos habrían muerto también si los conservacionistas no hubiesen intervenido, dice Linda Cayot, asesora de ciencias de Conservación de Galápagos.

Hoy, alrededor de 500 tortugas gigantes viven en la Isla Pinzón gracias a los programas para criar tortugas y a las campañas para erradicar la depredación. Se han hecho esfuerzos similares en el archipiélago que han logrado una población total de tortugas gigantes de más de 15 mil ejemplares.

“Definitivamente se trata de un esfuerzo en equipo entre el gobierno ecuatoriano y las organizaciones de conservación y los científicos también”, Cayot dijo al HuffPost.

Cayot, que ha pasado 35 años trabajando con las tortugas Galápagos dice que el rescatar a los animales del precipicio ha sido una experiencia muy complicada, pero “súper satisfactoria”.

Al paso que vamos, los humanos podríamos matar a dos tercios de la vida salvaje para 2020, según un reporte de la WWF que se dió a conocer el año pasado. Pero los expertos aseguran que no es demasiado tarde y se pueden revertir las cosas.

Estas historias de éxito para la conservación de especies es un recordatorio de lo que puede lograrse cuando los gobiernos, comunidades locales y activistas unen sus fuerzas para proteger especies amenazadas.

La conservación es más que valiosa”, dijo Cayot. “Es esencial. El mundo necesita esta diversidad. Va más allá de los procesos ecológico, es algo más grande. Vivimos en este planeta y necesitamos mantenerlo sano”.

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