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Republicanos desairan la convención por Donald Trump

donaldClevaland; 18 de Julio del 2016.-  Convención Nacional Republicana que comienza hoy será probablemente como ninguna otra en décadas, quizás nunca.

Todas las convenciones políticas son figurativamente coronaciones de una persona. Pero en la historia política estadunidense, por lo menos del último siglo, nunca pareció algo tan literal.

La convención gira alrededor de una persona, o más bien, de una personalidad: Donald Trump. De hecho, si hay propuestas de gobierno, ideas nuevas o formulaciones políticas parece haber pocas, excepto ideas generales de nacionalismo, xenofobia y racismo.

La convención, consignó Nathan Gonzales en el diario Cleveland Plain Dealer, “revelará una glamorosa revista montada por el más pulido comediante. Pero también expondrá un partido en contradicción consigo mismo”.

Las ideas, al menos, no aparecen todavía. El intento de unificación partidista que es la meta de los eventos cuatrienales parece fallido de antemano ante las ausencias de muchos de los más notables republicanos, incluso John Kasich, el gobernador de este estado y exaspirante a la candidatura presidencial.

La preocupación de muchos republicanos tradicionales fue expuesta el sábado por el fracasado candidato Jeb Bush, para quien Trump se “alimenta” de la ansiedad que hoy parece prevaleciente en Estados Unidos, pero “no creo que Trump refleje los principios o la inclusiva herencia del Partido Republicano. Y sinceramente espero que no represente su futuro”.

Pero nadie se engaña. Esta es la fiesta de Trump y sus aliados. Aquellos que no están de acuerdo no se encuentran aquí o lo están a regañadientes y sólo por el tiempo indispensable. De hecho, un último intento por detener su candidatura falló apenas el viernes.

Los republicanos –afirmó The New York Times– llegan a Cleveland como un partido “dividido y profundamente en peligro por la racialmente divisiva campaña” desarrollada por el aún virtual candidato.

De acuerdo con la descripción del diario, los republicanos han luchado por años con la esquizofrénica postura de tratar de atraer nuevos grupos de votantes al tiempo de atender a su abrumadoramente blanca base electoral.

Trump, advirtió, “habría puesto en peligro al partido de manera más duradera, al formar una coalición de votantes blancos impulsados por temas de nacionalismo de derecha dura y de indentidad cultural”.

Pero en Cleveland la realidad es que Trump cuenta para empezar con el respaldo de mil 570 de los dos mil 340 delegados a la convención que algunos, o muchos de ellos, otorgan más creencia a las afirmaciones de Trump –que en alguna medida son también sus opiniones– que a los principios de los republicanos.

Muchos de los que se encuentran aquí creen a pies juntillas lo que dice Trump, o lo que han leído en páginas derechistas de internet. Creen que los medios mienten, que las élites conspiran en su contra, que Barack Obama es musulmán, se expresan con desagrado de la familia Bush, incluso los expresidentes.

Son también antiinmigrantes –por supuesto, siempre bajo la cobertura contra los ilegales, los que rompen la ley–, se pronuncian contra la llegada de musulmanes y la posibilidad que la Sharia, la ley musulmana sea aplicada en Estados Unidos.

EN EU VEN A MÉXICO COMO UNA FUENTE DE PROBLEMAS

Los estadunidenses ven a México más como una potencial fuente de problemas que como un buen vecino, según una encuesta en torno a la “Marca México” realizada por las empresas Vianovo y GSD & M.

Sólo 22% de los estadunidenses ve a México como un buen vecino, precisó el sondeo levantado del 3 y el 7 de junio entre mil personas a través de la página YouGov.

El porcentaje de los encuestados que ve a México de manera positiva crece en la medida que el entrevistado visitó al país, notó la información.

Aun así, indicó un reporte incluido en El Chasqui, la publicación del Consejo de las Américas, el número de estadunidenses que considera que las relaciones con México empeoraron durante los últimos cuatro años triplica al de aquellos que dicen que han mejorado.

La retórica del candidato presidencial, Donald Trump, no ha sido de ayuda, pues en los últimos meses afirmó que México “no es nuestro amigo” y que “no está enviando a sus mejores” personas a Estados Unidos.

“Esto –indicó la publicación–, a pesar de que la población de origen mexicano
–de la que dos tercios son nacidos en EU– genera 8% del Producto Interno Bruto (PIB) estadunidense, y los inmigrantes mexicanos poseen aquí 570 mil empresas, o sea una de cada 25”.

De acuerdo con la encuesta, 54% de los estadunidenses cree que México es una fuente de problemas para EU, incluso 75% de los republicanos, 36% de los demócratas y 63% de los independientes.

El 22% considera que México es un buen vecino: 10% de los republicanos, 36% de los demócratas y 18% de los independientes.

LOS MEDIOS LE REGALARON PUBLICIDAD

Hoy comienza un encuentro de cuatro días que hace un año nadie esperaba que ocurriera: el de la consagración de Donald Trump como candidato presidencial republicano.

La Convención Nacional Republicana presentará una oportunidad para que el aspirante sea expuesto por televisión ante el público nacional estadunidense ya no como un showman, sino como un político que aspira a dirigir este país.

Pero Trump aprovechó su persona pública, creada a lo largo de años de aparecer en programas de televisión y películas, usualmente comedias; en programas de entrevistas de teléfono abierto y en una serie que por más de cinco años llamó la atención del público, El aprendiz, donde una docena de aspirantes buscaban como premio la posibilidad de dirigir una de las empresas de Trump.

De acuerdo con algunas estimaciones, en los últimos 12 meses los medios de EU le dieron a Trump tanto como dos mil millones de dólares en publicidad gratuita.

“La obsesión con Trump durante las primarias significó que la carrera  republicana obtuvo mayor cobertura que la demócrata, aun cuando ésta duró cinco semanas más”, precisó un estudio del Centro Shorenstein sobre los Medios, la Política y las Políticas Públicas de la Universidad de Harvard.

De acuerdo con ese reporte, 67% de la cobertura de prensa fue dedicada a los republicanos, en especial a Trump, y 37% a los demócratas, aún después de terminadas las primarias de su partido.

A sus 69 años, Trump fue por años una especie de broma paralela en la política estadunidense. Desde 1988 había expresado interés en la política presidencial, pero sus anuncios eran acompañados semanas después por un discreto retiro.

Cuando el 16 de junio de 2015 hizo el formal anuncio de que buscaría la candidatura republicana, en el atrio de uno de sus edificios neoyorquinos y frente a una audiencia formada en parte por actores pagados, nadie esperaba que llegara lejos.

Pero en base a un controversial discurso simbolizado por la propuesta de construir una barda en la frontera con México para enfrentar la llegada de indocumentados, especialmente mexicanos; contra musulmanes, contra el libre comercio, y la promesa de “hacer grande otra vez a Estados Unidos”, logró un sólido porcentaje de alrededor de entre 30 y 40 por ciento de los votos republicanos frente a una oposición de hasta 15 aspirantes que se dividieron el resto del voto.

Excelsior

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