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Mi experiencia al ver la violenta obra de teatro que ha hecho desmayarse a los ingleses

torturaLondres, Ing; 7 de Marzo del 2016.- “Advertencia: esta obra contiene escenas de violencia y sexo explícitas”, se lee en un tímido cartel blanco colocado frente a la puerta de ingreso de la sala Dorfman, del Teatro Nacional inglés.

Sonrío ante la obviedad.

Advertir que un montaje de Cleansed (“Purificado”) es violento, es como ponerle a los paquetes de nueces “este alimento puede contener restos de nueces”.

Es una advertencia típicamente británica, para resguardarse legalmente del alérgico despistado que pensó que eran “nut free” y se engulló alguna, con los consecuentes resultados.

Porque el que cree que puede ir a ver una obra de Sarah Kane, la niña terrible del teatro británico, y “pasarlo bien” o es bastante inocente o tremendamente desinformado.

Kane, quien escribió cinco obras en cinco años y luego se suicidó a los 28, es la principal exponente del In-Yer-Face (en tu cara) y sus textos incluyen tortura sistemática, violación, suicidios y relaciones sexuales explícitas, tanto gays como heterosexuales.

Y en la semana de preestreno de Cleansed, cinco personas se desmayaron y 40 abandonaron la sala en los primeros 20 minutos. Incluso una persona colapsó y debieron prender las luces para sacarlo de la sala.

Fue el mejor marketing: hoy conseguir una entrada para la producción dirigida por Katie Mitchell es prácticamente imposible.

Una pesadilla voluntaria

Es la primera vez que en Teatro Nacional monta una obra de Sarah Kane.

Si mis básicas matemáticas no me fallan, estoy en la cuarta fila (D), lo suficientemente lejos del escenario como para que no me salpique sangre de utilería. Asumo que si la gente se desmaya, habrá sangre por montones.

Se apagan las luces y el sonido de una cortina de hierro anuncia que el show comenzó.

En los primeros 10 minutos no hay sangre, pero sí un primer desnudo. Ni agradable ni erótico, uno de los personajes (Graham) es obligado a sacarse la ropa y puesto en una camilla. La cosa no viene suave.

La obra ocurre en un espacio que es a la vez universidad y campo de concentración. Una especie de sanatorio devastado por la guerra –Kane utilizó la guerra civil de Yugoslavia como inspiración– que hoy sirve para las prácticas médicas de Tinker, un doctor/torturador cuyos tratamientos/torturas intentan probar hasta qué límite puede llegar la durabilidad del amor en los personajes.

Estos son una mujer, Grace, que quiere transformarse en su hermano muerto; Rod y Carl, una pareja de estudiantes gays; un joven y una bailarina.

Inevitable pensar en los experimentos de los nazis. Pero la impecable coordinación de sonidos de guerra de esta versión, dirigida por Katie Mitchell y que contó con un compositor y un diseñador de sonido, más la prolija utilización de utensilios de tortura moderna, empujan mi imaginación un paso más allá.

Esto es lo más parecido a la foto que mi mente ha creado sobre los centros de tortura de los regímenes militares latinoamericanos, como la DINA o CNI de Pinochet en Chile o los lugares clandestinos instalados por los militares de Videla en Argentina.

Debe ser muy difícil para un torturado ver una obra como esta, presenciar la tortura y, de alguna manera, volverla a vivir.

Un fierro por el ano

“Hay un pasaje vertical en el cuerpo, una línea recta por la que un objeto puede pasar sin matarte inmediatamente. Empieza aquí”, le dice Tinker a uno de los novios homosexuales, Carl, apuntándole el ano.

“Se puede tomar un fierro, metértelo aquí, esquivando la mayoría de los órganos hasta que sale por acá”, continúa el torturador, señalándole el hombro.

Tinker – Cleansed

No sólo se lo explica a su víctima, sino también a toda la audiencia. Yo ruego en silencio que no sea un oráculo. Demasiado inocente o idiota de mi parte.

Lo que sigue es una de las escenas más fuertes de los cerca de 100 minutos que dura la obra: los secuaces de Tinker le bajan los pantalones y calzoncillos y traen un fierro largo, un poco más grueso que un palo de escoba.

Lo meten lentamente por el ano del personaje, mientras Tinker lo interroga sobre cómo tiene relaciones sexuales con su novio. Al final lo sacan cubierto de excremento.

“No los voy a matar”, dice el torturador, recordándonos que no hay peor tortura que la agonía.

Es sólo el comienzo. A Carl también le cortan la lengua, mutilan sus extremidades y, finalmente, le sacan sus genitales para trasplantárselos a Grace. Casi todo ocurre explícitamente, frente a los ojos de su pareja y de nosotros, los que pagamos por verlo.

Grace no tiene mejor suerte: la violan y le aplican electricidad (lo que resulta aún más perturbador que la propia violación). Y el más tierno y vulnerable personaje, Robin, termina suicidándose con una media atada a su cuello en tiempo real.

Paradójico, pero Kane habla de la tortura torturando a su audiencia.

La ahijada artística del Nobel de Literatura Harold Pinter –quien la defendió cuando la crítica británica destruyó su primera obra– nos pega una cachetada a ver si reaccionamos, si sentimos asco, disgusto, rechazo o incluso placer frente al horror, pero que sintamos algo.

Quiere que no seamos indiferentes ante una realidad terrible, pero tan mediatizada que ya se volvió normal: un muerto más; una violación más; una mutilación más…

Cleansed es la tercera obra escrita por Kane y la segunda de su trilogía inconclusa, junto con Blasted(“Devastados”), probablemente la más famosa.

En ellas, muy influenciada por las guerras de Europa Oriental y los Balcanes, Kane construye un estilo cruel y directo para mostrar que la línea entre una sociedad ilustrada y una que fomenta y encubre los crímenes de guerra es más delgada de lo que parece.

“Todavía hay guerras”, contesta Katie Mitchell al ser consultada sobre la vigencia de Cleansed.

Pertenece al movimiento denominado In-Yer-Face (que se podría traducir como “en pleno rostro”) un tipo de teatro zamarrea al público hasta que le entre el mensaje. Un estilo “descaradamente agresivo, provocativo o imposible de ignorar o evitar”, según el diccionario New Oxford.

Originalmente, Cleansed se estrenó en abril de 1998. Menos de un año después,su autora se suicidaba ahorcándose con un cordón de zapato en el baño del hospital donde estaba internada. Sufría de una depresión clínica severa. Dejó cinco obras, un guion y una nueva forma de hacer teatro como herencia.

¿Tan terrible?

Mitchell le dijo a la BBC que Cleansed no es una obra sobre la violencia, sino sobre el amor.

“No. No siento que estoy en mi propia obra”, dijo Kane en 1998 cuando luego de que la actriz que hacía de Grace enfermara y ella se hiciera cargo por tres shows. “Porque esa obra fue escrita por alguien que aún tenía esperanza”.

No sé si será la deformación profesional de haber estudiado la obra de Kane todo un semestre durante mi maestría en teatro, pero estaba preparada para lo peor.

Porque a Kane hay que venir a verla con una coraza anti devastación, con un pacto de verosimilitud consiente, sabiendo que lo que pasa sobre el escenario no es real. Si uno pestañea, si olvida por una milésima de segundo que el mundo no es tan terrible como ese escenario –o por lo menos, si lo es, el horror está lejos– el resultado puede ser demoledor.

Pero yo no me desmayé. Y, siendo absolutamente sincera, no estuve ni cerca del colapso ni quise salir corriendo en ningún momento.

No hubo demasiada sangre, los encuentros sexuales voluntarios estaban perfectamente coreografiados y las torturas, si bien trágicas, podrían haber sido mucho más terribles. Lejos de la carnicería que pintaban los medios, el montaje me hizo por primera vez encontrarle un sentido a la obra de Kane.

Uno de los ejemplos clásicos de acotaciones imposibles –”no le hagan la vida más difícil al director” nos decía, por supuesto, un profesor director a los aspirantes a dramaturgos– era el girasol creciendo desde el suelo luego de que Grace hace el amor con su hermano. No fue imposible para Mitchell.

“Mi trabajo es transformar los textos en algo bello y claro para la audiencia”, explicó la directora.

No sé si la violencia pueda verse bonita, pero al menos logró hacerla digerible.

BBCMundo

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