Cultura

Literatura, tecnología y un premio Nobel en el Hay Festival Querétaro 2018

Querétaro; 13 de Septiembre del 2018 .- La literatura, ciencia y tecnología se fusionaron a través del arte en el Hay Festival Querétaro 2018, evento internacional que conjuntó a escritores, artistas, periodistas y científicos nacionales e internacionales.

La tecnología no solo ha influido en la academia o industria, también ha sido factor para que la comunidad artística explore otros lenguajes y desarrolle nuevos proyectos. Esa fue la reflexión en la tertulia El lenguaje como tecnología, coorganizada con el Centro de Cultura Digital y Acción Cultural Española, en la que participaron el físico y escritor Agustín Fernández Mallo; el docente de la Universidad de Puerto Rico, Leonardo Flores, así como la investigadora y profesora asistente del Departamento de Culturas, Sociedades y Estudios Globales en la Universidad del Nordeste, en Boston, Estados Unidos, Élika Ortega Guzmán, quienes abordaron las formas de escritura a partir de los medios que las soportan, las literaturas que integran medios en sí y el surgimiento de nuevos géneros en la literatura contemporánea.

Élika Ortega Guzmán destacó su investigación sobre trabajos literarios publicados tanto en papel como en digital. “Hay ejemplos de obras literarias que ya traen instrucciones para entrar a plataformas digitales o incluso realidad aumentada, donde se utilizan iPads o teléfonos inteligentes sobre las páginas para descubrir nuevos contenidos. En todo eso hay una profundidad de significado muy interesante. Se multiplican las lecturas del lenguaje humano y el de todos estos dispositivos”.

El físico y escritor español, Agustín Fernández Mallo puntualizó cómo la tecnología ha influido en la diversificación de su obra literaria a partir del uso de herramientas digitales.

“En esto de la digitalización, en 2010, una de mis obras tuvo una edición en papel pero también hicimos una versión para tableta, que me permitió introducir videos y sonorizaciones de mi producción, enlaces a páginas fuera del texto o a redes sociales para personajes ficticios y reales. En ese momento ya no solo fui un escritor sino también compositor. Yo necesitaba tocar el barro de lo que estaba haciendo, aunque fueran imágenes tomadas con un teléfono celular de baja definición, porque quería llegar a lo profundo del pixel o del código”.

El profesor de la Universidad de Puerto Rico, Leonardo Flores, destacó que una de las grandes aportaciones de la masificación de las nuevas tecnologías fue la digitalización, que permitió acceder a manuscritos y documentos históricos que antes estaban fuera del alcance de la gente.

“Se puede hacer una gran documentación digital sin sustituir los originales. La tragedia cultural ocurrida en el incendio del Museo Nacional de Brasil, hace unos días, deja entrever la importancia de haber invertido en la digitalización de todas esas obras que se perdieron. Actualmente, gran parte de la producción literaria comienza nativamente digital, en procesadores de palabras. Los archivos de un escritor pasaron del baúl lleno de cartas y manuscritos a las cuentas de correo electrónico y discos duros para archivar sus textos. La fotografía y el video ya también son digitales, aunque se imprimen en papel, porque es importante la materialidad”.

La investigadora Élika Ortega Guzmán subrayó que aunque la digitalización ha permitido la recopilación de materiales bibliográficos, manuscritos, pictóricos o musicales, que se han convertido a sistemas binarios en diferentes formatos susceptibles a ser leídos por máquinas, esto ha tenido un impacto importante en lo económico, social y ecológico.

“Con la digitalización se tiene la idea de que ya no se haría uso de grandes espacios o gastos de energías. No obstante, existe un libro de la poetisa digital canadiense, J. R. Carpenter, llamado The Gathering Cloud, donde hace una analogía del peso de las nubes naturales y la llamada nube digital, con sus granjas de datos, donde están los grandes servidores de Google, Facebook e incluso todo el material que vemos en Netflix donde, por cierto, una película de dos horas aproximadamente utiliza tanta energía eléctrica como dos refrigeradores. Eso nos muestra cómo esta digitalización puede tener impacto en aspectos como el cambio climático”.

Un premio Nobel en el Hay Festival

Como parte de la agenda del Hay Festival Querétaro 2018, se llevó a cabo la presentación del libro Gene Machine, del biólogo molecular ganador del Premio Nobel de Química 2009 y actual presidente de la Royal Society, Venki Ramakrishnan, que en su obra resalta el ribosoma —molécula de más de un millón de átomos— y su papel para procesar información genética, además de ofrecer una reflexión sobre cómo se hace la ciencia, con sus circunstancias accidentales, ambiciones y rivalidades.

“Cuando se descubre el ADN, la comunidad científica tardó en darse cuenta que la biología había cambiado totalmente, porque ahora se podían conocer las bases moleculares de la genética. Ese fue un paso enorme para descubrir por qué de un solo óvulo podía crecer todo un animal. El ribosoma fue una parte central de todo esto y el surgimiento de la biología molecular”.

El doctor Venki Ramakrishnan reconoció que, aunque son importantes los reconocimientos, los científicos no deben olvidar que la mayor satisfacción está en descubrir y generar nuevo conocimiento.

“A los científicos nos gusta ser reconocidos, como a todos los seres humanos, pero también hay una tendencia natural a creer que somos mejores que otros. Los premios encajonan a los científicos y los marcan como ‘especiales’. En mi libro hablo de dos enfermedades, que son la ‘prenobelitis’ y la ‘posnobelitis’. En la primera, ellos hacen el trabajo y campañas para lograr el premio Nobel, pero cuando no lo consiguen se frustran y llegan a ser infelices. En la segunda, cuando lo obtienen, dejan de trabajar en sus proyectos por toda la adulación que trae consigo y porque viajan por todo el mundo dando conferencias, mientras que el público los ve como genios y les preguntan sobre temas que no tienen mucho que ver con ellos, como el cambio climático o el futuro del universo. El punto más alto en mi trayectoria no fue recibir el Premio Nobel, sino mi trabajo con los ribosomas, descubrir algo que en ese momento nadie más sabía”.

Venki Ramakrishnan estuvo acompañado por el doctor en ciencias especializado en biología evolutiva de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) Antonio Lazcano Araujo, quien subrayó que la divulgación de la ciencia a través de conversaciones con grandes investigadores y científicos es fundamental para observar el gozo de generar ciencia.

“Hay un placer estético en la ciencia, no todo tiene que ser ciencia aplicada. Hacer divulgación de la ciencia es una forma de democratizar la cultura, esa es una responsabilidad que la comunidad académica acepta con mucho gusto. La gente piensa que el Premio Nobel separa a los científicos de la comunidad, pero nosotros buscamos que los niños y jóvenes lo vean como resultado lógico de una carrera muy sólida, eso es lo más importante. Hay que recordar que en México hay pocos científicos, siendo un país con un potencial extraordinario”.

CD/GL

Entrada Anterior

Todo listo para recibir al buque Cuauhtémoc

Siguiente Entrada

Alertan por mar de fondo en costas de Chiapas hasta Jalisco