La riqueza mexica descubierta con el Proyecto del Templo Mayor

19 de abril de 2017 | 11:56 am

Ciudad de México; 19 de Abril del 2017.- Era la madrugada del 21 de febrero de 1978, empleados de la extinta compañía de Luz y Fuerza del Centro realizaban obras subterráneas en el cruce de las calles Argentina y Guatemala, cuando se toparon con una piedra que les impedía seguir las excavaciones. Con las manos limpiaron el lodo que la cubría y se dieron cuenta que la piedra tenía relieves. Detuvieron su trabajo y ya por la mañana informaron al Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) sobre el hallazgo.

Fue de esta forma que la Coyolxauhqui, la deidad lunar mexica, emergió del subsuelo y con su descubrimiento comenzó el estudio arqueológico del Templo Mayor, que nos ha permitido conocer la ciudad sagrada de Tenochtitlán a través de los monolitos, pinturas, murales y ofrendas encontrados.

En el marco del Festival del Centro Histórico 2017, el arqueólogo Eduardo Matos Moctezuma ofreció un panorama del trabajo que han realizado en la zona durante 39 años, destacando los hallazgos más recientes, como la reconstrucción del color que en su momento tuvo la Coyolxauhqui a través del estudio a nivel microscópico de pigmentos minerales detectados en los poros de la piedra.

Fuente: Conacyt