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Héroes veracruzanos dieron su vida hace 104 años defendiendo la ciudad

Veracruz; 24 de Abril del 2018.- La invasión estadounidense que tuvo lugar del 21 al 23 de abril de 1914 dejó una incontable estela de veracruzanos muertos, muchos de ellos anónimos, cuyos restos tuvieron un fin incierto y no pasaron a la historia.

El presidente de la Sociedad Cultural Baluarte, Ricardo Cañas Montalvo, recordó que el 23 de abril de 1914 fue el tercer día de combate desigual en el que la población defendió su ciudad como pudo, y varios murieron como héroes anónimos, sin nadie que los recuerde ni honre su memoria.

Recordó que el 23 de abril de 1914, concluyó la batalla contra los marines estadounidenses que invadieron la ciudad de Veracruz, combate que inició el 21 de abril cuando llegaron al puerto.

Dijo que la heroica defensa inició el día de la invasión, el 21 de abril a las 11:00 de la mañana, y la población dio un gran combate contra los invasores.

En la Escuela Naval, que en esa época se encontraba en el centro histórico de la ciudad de Veracruz y no en la congregación alvaradeña de Antón Lizardo, se dieron enfrentamientos. Los cadetes y algunos elementos del Decimonoveno Batallón de Infantería lucharon para repeler a los estadounidenses.

Curiosamente, no hay una cifra real de cuántas vidas veracruzanas se perdieron a lo largo de los 3 días de encarnizada batalla en las calles porteñas, pero se calcula que fueron unas 300 defendiendo la patria.

“Los cadáveres quedaron regados, inclusive hasta el 23 de abril comenzaron a ser levantados los cadáveres que habían quedaron regados por todas partes de la ciudad de Veracruz. Por ejemplo, Andrés Montes Cruz quedó muerto en la esquina donde estaba la antigua Botica del Correo Viejo, en Independencia y Arista.

“Otros quedaron tirados en Lerdo y Zaragoza, otros en Montesinos y Morelos. En toda la ciudad, por todos lados había muertos. Los llevaron a los patios de la Aduana y a los portales del Hotel Diligencias para que las señoras fueran a reconocer a sus hijos, esposos, hermanos, sus padres que habían muerto”, explicó Cañas Montalvo.

Lo más lamentable fue que muchos murieron sin que nadie los identificara ni reclamara, por lo que sus restos terminaron en la fosa común y no existe registro de ellos para recordarlos y honrarlos.

Aclaró que no todos perdieron la vida entre el 21 y el 23 de abril, sino que varios fueron falleciendo incluso en los días y semanas siguientes a consecuencia de los ataques y de las lesiones recibidas en los combates.

“Uno de los últimos en morir fue José Azueta, que tenía 19 años. Fue herido en sus piernas pero por los calores de la temporada y que no había con qué curarlo, sus heridas se gangrenaron y murió hasta el 10 de mayo de 1914, y el día 11 fue sepultado en el Cementerio Particular Veracruzano, que ya estaba donde lo conocemos.

“Otros fueron sepultados en el Cementerio del Canelo, que se encontraba en 20 de Noviembre donde hoy está el Parque Ecológico. Algunas personas, sobre todo la gente más humilde, no tenían dinero para comprar un terreno en el panteón y fueron sepultadas ahí”, detalló Cañas.

El 23 de abril de 1914, el tercer día de los enfrentamientos, se consumó la invasión de Estados Unidos a Veracruz. Hace 104 años aún resonaban los últimos disparos de la defensa del puerto.

Por ello la Sociedad Cultural Baluarte los recordó a más de un siglo de la gesta heroica del pueblo veracruzano y de cadetes de la Escuela Naval a la que décadas después se trasladaría a Antón Lizardo, municipio de Alvarado.

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