Consultoria

El TLCAN y la sucesión presidencial

Ciudad de México; 12 de Mayo del 2017.-   La clave para conseguir una buena renegociación del Tratado de Libre Comercio de Norteamérica (TLCAN) es generar muchos anticuerpos en Estados Unidos.

Esto quiere decir que además de que México defienda el Tratado, como ya lo hizo al enviar esta semana su posición en la consulta sobre el Reporte Omnibus de Déficits Comerciales del Ejecutivo norteamericano, se requiere que los ganadores del TLCAN en Estados Unidos, que son muchos y muy diversos, también defiendan el acuerdo.

Finalmente ayer fue confirmado por el Senado Robert Lighthizer, como representante comercial de Estados Unidos.

Ello quiere decir que probablemente la próxima semana también se formalice finalmente la notificación formal al Congreso para comenzar los 90 días de consultas que deben anteceder a la renegociación.

Supongamos que esta notificación llegara el próximo lunes. En ese caso el plazo se cumpliría el 15 de agosto.

Aun considerando que se dieran procesos ágiles, difícilmente la renegociación formal podría comenzar antes de septiembre.

Dejar concluido lo sustantivo de la renegociación antes de fin de año aparece en este momento como algo casi inalcanzable.

Aun si los tiempos políticos en México fueran los convencionales, la renegociación del TLCAN comenzaría apenas unas cuantas semanas antes de que se diera la designación del candidato del PRI a la presidencia de la República.

El traslape de este proceso con los tiempos electorales ya no es una posibilidad, sino algo bastante concreto.

Y, yendo aún más allá, ya no está claro que la ratificación de lo que se renegocie –sea lo que sea– pueda darse con los poderes legislativos actuales.

En otras palabras, al margen de lo que quiera Trump o de lo que desee el gobierno mexicano, este proceso se ha complicado por la lentitud que las circunstancias políticas norteamericanas han propiciado.

Ayer le comentaba que estamos en tiempos de sorpresas. No descarte que una de ellas sea que al final de cuentas el TLCAN continúe por varios años tal y como está actualmente.

Pese a que Donald Trump ayer propuso una “renegociación masiva” del TLCAN, ya nos dimos cuenta de que los deseos de Trump son una cosa y las realidades son otra.

Finalmente, déjeme poner el acento en las implicaciones políticas locales.

Si el PRI no gana la gubernatura del Estado de México, el panorama político de México va a ser otro completamente diferente en unas cuantas semanas.

Pero, aun si la ganara, sería muy complicado que los personajes involucrados en este proceso, especialmente Luis Videgaray, pudiera ser protagonista del proceso de designación del candidato del PRI.

Si acaso se mantuviera –lo que es muy probable– la tradicional costumbre priista de que el presidente en funciones defina al candidato de su partido, las variables que Peña tendría que considerar en este proceso son tantas y tan diversas, que harán que la elección sea verdaderamente compleja.

Y para la renegociación del TLCAN, los tiempos ya hacen casi inevitable un periodo de larga incertidumbre. Más nos vale aprender a vivir con él

 

Enrique Quintana / El Financiero

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