Finanzas

El peso mexicano sufre la peor caída del planeta por el efecto Trump

dineroMadrid, Esp; 11 de Noviembre del 2016.-   El pánico llama a la puerta de México. La victoria de Donald Trump, el paladín de la xenofobia antimexicana, ha desatado un huracán financiero de imprevisibles consecuencias en su vecino del sur. La moneda mexicana ha entrado en barrena y, con una caída superior al 15%, se ha convertido en los últimos tres días en la más vapuleada del planeta. Y nadie piensa que se vaya a recuperar pronto. Los mercados tiemblan ante las amenazas del republicano y la propia Bolsa mexicana ha sufrido su mayor desplome en cinco años. Una era turbulenta ha dado comienzo.

Lo que todos temían ha ocurrido. El terremoto Trump empieza a sentirse. Su promesa de completar el muro fronterizo y deportar a millones de inmigrantes sin papeles forman parte de un arsenal contra el que México apenas tiene defensa. Pero el temor financiero va mucho más allá. El republicano ha repetido una y otra vez que piensa acabar con el actual Tratado de Libre Comercio y que no le temblará la mano a la hora de recortar las remesas de los mexicanos, un maná de casi 30.000 millones de dólares al año, cuyo desaparición estrangularía la economía de millones de familias.

La mera sospecha de que Trump vaya a llevar adelante estos planes actúa como plomo en los pies del ahogado. El arrastre puede ser catastrófico y, en todo caso, nadie duda de que volver a la superficie requerirá un esfuerzo titánico. La economía mexicana es ultradependiente de Estados Unidos. No sólo un 80% de sus exportaciones tiene como destino ese país, si no que Washington es el primer inversor extranjero. Con una frontera de casi 3.200 común, ambos países comercian cada minuto un millón de dólares. La destrucción de este ecosistema traerá, según los expertos, consecuencias funestas. Aunque el golpe será en ambos lados, hay acuerdo en que la peor parte se la llevará México, un país con el 46% de la población en la pobreza y al que la crisis del petróleo ha recortado drásticamente el margen de maniobra estatal.

Ante esta perspectiva, el Gobierno de Enrique Peña Nieto está intentando controlar daños por todas las vías posibles. El presidente se ha apresurado a entrar en contacto con Trump y ya ha acordado reunirse con él antes de la toma de posesión. El objetivo declarado es abrir “un nuevo capítulo” en la relación bilateral y generar una agenda que minimice los daños. “Somos aliados, vecinos y socios; si a México le va bien también a Estados Unidos y viceversa. Hay lazos inseparables entre ambos países”, ha recordado Peña Nieto.

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