Cultura

Cientos de bailarines ejecutan rutina masiva de danzón

Xalapa, Ver; 26 de Junio del 2018- Encaje y charol, elegancia y seducción, femineidad y virilidad contrastaron en la rutina masiva del Encuentro “Danzoneando en Xalapa”.

Meses o semanas antes esposas y esposos, novias y novios, amigas y amigos, hermanos y hermanas, primos y primas, abuelas y nietos, madres e hijos o padres e hijas se pusieron de acuerdo y ensayaron los pasos que planeó la maestra Sara Juárez, miembro del grupo Cultura Danzón que organizó el Encuentro. Muchos lo hicieron en sus lugares de origen o de residencia; otros se reunieron en espacios públicos de Xalapa

A las doce horas del domingo 24 de junio y después de seguir algunas sencillas y últimas instrucciones en la avenida central del Parque Juárez ya se formó un cuadro blanco y negro, conformado por 300 parejas –cien menos de las previstas anunciadas por los organizadores. Varias mujeres que no tienen pareja se colocaron en las orillas.

Los primeros acordes de “Noche de luna en Xalapa” –que interpretó la Danzonera La Playa “Los Reyes del Danzón”– indicaron el momento de practicar la coreografía que por horas o días les tomó a los bailarines aprender y cuyas edades oscilaron entre los seis y los 90 años. Las damas desplegaron sus abanicos y los caballeros extendieron los brazos.

Por espacio de cinco minutos, tiempo promedio señalado en los videos subidos a las redes sociales del grupo Cultura Danzón, los bailarines cuentan los pasos, dan vueltas, se entrelazan, se separan y se abanican. Sigue la ejecución de otra pieza que con igual limpieza ejecutan las personas que viajaron de varias ciudades veracruzanas, así como de Puebla, Estado de México, Ciudad de México, San Luis Potosí, Nuevo León y Yucatán.

La misión se cumplió, pero los danzoneros quisieron más. Muchos declinaron la invitación y se desperdigaron para buscar una sombra, comprar un helado, conocer un poco la ciudad o ir al hotel para preparar la partida.

Manchones rojos, estampados, azules, cafés, negros o amarillos resaltaron entre el blanco y el negro de los atuendos de los danzoneros que cumplieron el protocolo básico. Son transeúntes que contagiados por el ambiente festivo se unieron a éste.

Media hora después las selfies, las fotos grupales, los abrazos transformaron el ambiente festivo para dar paso a la inevitable despedida y recoger algunas impresiones:

Héctor Carmona, uno de los responsables de tres días de jornadas intensas, prometió repetir la acción el próximo año.

María Rodríguez Ramos, proveniente de San Luis Potosí y con 27 años de bailar danzón, fue más elocuente. “Estos eventos son maravillosos porque una se destresa y para mí significa viajar, prepararme con tiempo, comprar vestuario, arreglarme y tener amistades de otros estados. Es vivir la vida para quienes ya estamos en la tercera edad”.

Una de las parejas que bailó no concedió entrevista, pero la discusión acerca de que el varón perdió el ritmo, no ejecutó algunos pasos ni que realizó el cierre tantas veces practicado ilustraron la cadencia que predomina en sus vidas.

noreste.net

Entrada Anterior

INE-Xalapa empieza la entrega de paquetes electorales

Siguiente Entrada

‘Influencers’ y negocios, ¿una buena combinación?