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4 cambios para ahorrar gastando menos en comida

Gasto - ComidaCiudad de México; 15 de junio del 2016.- Ahorrar en comida no es fácil. La actriz Gwyneth Paltrow se dio cuenta cuando falló en su intento de comer una semana con 29 dólares, que es la suma que recibe una persona de escasos recursos en Estados Unidos. Eso no significa que comer con poco sea imposible: hace tiempo escuché sobre una chef en Canadá que logró alimentarse con esta cantidad. Sin embargo, lograrlo requirió de sus conocimientos culinarios, mucha planeación y trabajo en equipo, pues superó el reto uniendo los 29 dólares de un grupo de personas que cocinaron y comieron juntas.

Una encuesta del INEGI de 2012 revela que el rubro en que más gastamos los mexicanos es en alimentos y bebidas no alcohólicas. ¡Más de la cuarta parte de nuestro salario se dedica a nuestra alimentación! Para reducir el gasto de este rubro te dejo los siguientes tips:

1. No confíes en la fecha de caducidad

Nadie quiere enfermarse por comer algo echado a perder, pero lo que está pasando en la actualidad es una ridiculez. La mitad de la comida producida en el mundo se va a la basura. En México, tiramos 30,000 toneladas de alimentos diariamente. Y una culpable es la fecha de caducidad, que no debe confundirse con la fecha de consumo preferente. El consumo preferente significa que después de esa fecha el artículo puede no tener la mejor textura o sabor. Por ejemplo, mi bote de miel tiene fecha de consumo preferente de diciembre 2017, a pesar de que se ha encontrado miel deliciosa en las tumbas egipcias. Esto conviene a la compañía de miel, porque así tiro mi producto en perfecto estado y les compro otro.

La fecha de caducidad sí se le pone a productos que se echan a perder, pero suele ser muy conservadora. La mejor política es guiarse por el olor, la consistencia y el sabor de un producto. Si compras un pollo que huele horrible pero su fecha de caducidad dice que le falta una semana, ¿te lo comerías? Así también, no tienes por qué tirar un producto que todavía está fresco sólo porque la fecha de caducidad ya pasó. Confía en tus cinco sentidos.

2. Conoce los poderes y debilidades de tu refri

Yo solía pensar que el refrigerador era un lugar libre de contaminación. Sin embargo, existen muchas bacterias que gozan del frío y la humedad del frigorífico, y muchas de ellas hacen que los alimentos se echen a perder más rápido. Una estrategia es guardar tus frutas y verduras bien secas en tópers sellados, antes de meterlas al refrigerador. Así, en lugar de un par de días, los vegetales te durarán semanas. Recomiendo también comprar una centrifugadora, para secar bien las hojas antes de meterlas al tóper. Es muy importante conocer qué alimentos necesitan ser refrigerados y cuáles no, y también debes saber cómo usar bien tu frigorífico.

3. Vigila tus entradas y tus salidas

Ahorrar en alimentos es una habilidad y, para desarrollarla, es necesario que sepas en dónde te encuentras. Durante un mes, registra la comida que compras y la que tiras o la que no usaste. Después de este análisis, realiza los cambios necesarios. Algunos consejos son:

-Es importante planear las comidas y porciones que necesitarás. Esto te permitirá hacer compras de comida una vez a la semana o a la quincena, y así ahorrarás tiempo y gasolina.

-Revisa el estado de tus alimentos cada día, para usar los que están menos frescos primero.

– Cuando te sea posible, haz equipo con amigos, vecinos o familiares para turnarse la elaboración de platillos o intercambiar guisados.

-Para gastar menos, es importante identificar los comercios y tipos de alimentos con mejores precios.

-Comprar comida perecedera en tiendas de mayoreo suele provocar mucho desperdicio, evítalo.

4. Cambia tu dieta

Hay más de un 70% de probabilidades de que tú, querido lector, tengas sobrepeso. Como ya había mencionado en mi serie de tres artículos, bajar de peso puede ayudar a tus finanzas.

En México, gastamos demasiado en bebidas azucaradas como refrescos de cola, que además de engordarnos nos arruinan la salud. Los lácteos y postres, aunque deliciosos, no son necesarios, y puedes eliminarlos o reducirlos de tu dieta sin consultar a un nutriólogo.

Las comidas preparadas, ya sean del súper o restaurantes, suelen ser más costosas y menos saludables que un menú casero bien pensado. Los ingredientes tienden a ser más procesados y de menor calidad y, frecuentemente, para mejorar el sabor, les agregan más grasas y azúcares.

Para ahorrar, también es importante abrirse a una gran variedad de alimentos que podrían ser más baratos por ser de temporada o de producción local. Date permiso de adquirir un gusto culinario variado, que te permita adaptarte mejor a las variaciones de precio en los alimentos.

Cambiar las costumbres alimenticias no es fácil, pero tiene grandes recompensas.

Y tú, ¿cómo ahorras en comida?

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