Cultura

2018: una posibilidad de reinvención del mundo a través del arte

Ciudad de Xalapa, Ver; 2 de Enero del 2017.- Casi se cumplen cincuenta años que, en el pueblo de Woodstock, cerca de medio millón de jóvenes se reunieron para oír música; el mundo se estremeció ante el asombro de lo que sucedió. Muchas personas estaban ahí reunidas en una hazaña excepcional, en un nuevo sentimiento de comunidad, de igualdad. En una especie de vuelta al estado tribal, al arte, al rito, a la fantasía y sobre todo a la libertad, en búsqueda de una nueva filosofía de vida: “hagamos el amor, no la guerra”. El arte permitió en ese momento tocar el misterio del mundo; su lucidez, el placer, la alegría. Permitió buscar respuestas parciales para los problemas de la vida diaria, que para ser válida, tiene que ser digna, además de compartida, generando un mundo que valga la pena de ser vivido por todos.

Leszek Kolakowski afirmó algo semejante al respecto: “el arte es una manera de perdonar la crueldad y el caos del mundo”. Para este filósofo, “el arte organiza las percepciones de lo malo y lo caótico, permitiendo la comprensión de la vida, de una manera tal, que la presencia del caos se convierte en una posibilidad de aliento con respecto al mundo, que lleva en sí mismo, su propio bien y su propio mal. Para esto, el arte debe descubrir en el mundo lo que su apariencia no proporciona; el encanto secreto de su fealdad, la deformación oculta de su gracia, el ridículo de su elevación, la pobreza del lujo y el costo de la pobreza; en otras palabras: debe descubrir todas las fibras secretas de la vida”.

En 2018, es preciso mostrar que el arte es convergente con el desarrollo integral de la sociedad. El desarrollo a través del arte puede volver la vida más alegre y la mirada más sensible a la realidad cotidiana. Puede contribuir a la creación de un rico imaginario, apoyándose en las raíces y en la creatividad; rescatando poéticas que dan un sentido a la vida en comunidad.

A veces nos olvidamos que, además de la carencia de bienes materiales que causa la pobreza y la muerte de miles de las personas, tenemos falta de bienes simbólicos y espirituales. En esta confluencia, tenemos al arte que permite impulsar las relaciones entre personas y grupos, renovando vivencias, lazos de solidaridad, creando imaginarios y poéticas indispensables para el conocimiento del otro y de uno mismo.

Por esto es importante fomentar actividades artísticas, estimulando la construcción de un mundo mejor y generando valores de no-violencia y solidaridad. La cultura, la tolerancia, la paz y la conciencia ecológica son las banderas más importantes de una sociedad. Permitamos en este 2018, que el arte sea formador de “comunidades sensibles”, a favor de la celebración de la colectividad. El arte desempeñaría así, un gran papel en nuestra sociedad.

En el marco de estas ideas, la galería de arte contemporáneo Flavia (Jiménez 42, en el centro de Xalapa) ofrece una alternativa nueva para el 2018, impulsando las creaciones de diferentes artistas, diseñadores y curadores. Flavia se define como «un espejo» en el que se puede reflejar la calle, el barrio, la ciudad. De esta manera, inspirados en la idea de generar acciones que permitan el buen vivir, los fundadores de esta galería presentaron su Calendario de exposiciones 2018, donde destacan creadores heterogéneos como Daniela Bojórquez Vértiz, Luis Argudín y las fotógrafas: Lola Álvarez Bravo, Colette Urbajtel, Kati Horna, Mariana Yampolsky, Graciela Iturbide, Flor Garduño, Lourdes Almeida y Cristina Kahlo; el escultor Eduardo Romo y el pintor Rafael Rodríguez, además del fotógrafo Diego Moreno y la muestra colectiva anual de Pequeño Formato.

La idea es comprender colectivamente que el arte no es ni debe de ser entendido como mero escaparate, espacio secundario en las políticas públicas, sino, debe entenderse como un lugar para el pensamiento, para la reflexión, que permite el encuentro con uno mismo, con los demás y con el medio ambiente, expresión de la cultura y representación de las aspiraciones de toda la comunidad.

Por mi parte, con la variación de opiniones negativas o positivas, cursis, románticas o interesantes que producen estas fechas, les deseo lo mejor en esta aventura que es la vida y que en sus corazones vibre el espíritu de Woodstock, tal como hizo vibrar al unísono a seres tan diversos en aquel año de 1969. Feliz 2018.

Diario de Xalapa

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